29 de Agosto de 2010

XXII domingo de tiempo Ordinario

Cuando yo tenía 16 años y estaba en el seminario, tuve una experiencia muy fuerte durante un retiro. El Padre nos llevo a una reflexión afuera en una noche de luna y nos puso acostados en el pasto, mirando las estrellas en el cielo. Nos dijo “Primero piensen en donde estamos, aquí en el seminario piensen en los 350 acres de bosque, pasto y edificios que hay y en qué tan grande es. Ahora, piensen en los pueblos alrededor del seminario, Kenmore, y Bothell de tanta gente que vive allí. Ahora piensa en Seattle, y qué grande es esta ciudad. Ahora, piensa en todo el estado de Washington, de toda el área que cubre nuestro estado de los miles de gentes que viven aquí. Ahora piensa en todo los Estados Unidos y de tanta gente que vive en nuestro país y ahora todo el norte y sur América. Ahora, piensa en todo el mundo, todos los continentes y países y de los billones de gentes que viven en el mundo entero. Y ahora piensa en el espacio exterior, la luna, el sol, todas las plantas, y todo el universo y de que inmenso es. Recuerda que lo que estamos mirando ahora es una pequeña parte de millones de universos que existen, y que algunas de las estrellas que vemos son 2, 500,000 años luz de aquí. Ahora, ven por acá de nuevo. Considera que pequeño eres tú en comparación de todo lo que existe. En una manera somos nada y sin embargo, tu eres amado por Dios, y para Dios tu eres todo.” Nunca voy a olvidar lo que sentía en aquel momento, muy pequeño y muy amado al mismo tiempo.

Las lecturas de Eclesiástico y san Lucas nos explican de la importancia de la humildad en nuestra jornada de fe. Dios, que nos creo, todavía nos da cada respiro que tomamos, cada día que vivimos, y algún día en el momento que nadie sabe afuera de Dios, nos llamara a su lado de nuevo. Como dice Eclesiástico: “Hazte más pequeño cuanto más grande seas y hallaras gracia ante el Señor.” Jesús pone en práctica la enseñanza de Eclesiástico para la gente en aquel tiempo para quien la posición en la mesa era algo bien importante, cuando dice que uno siempre debe tomar la posición más baja. Añadió algo muy fuerte cuando dijo “cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos . . . Al contrario, invita a los pobres.” ¿Cómo podemos vivir esta clase de humildad que el Señor nos enseña?

La madre Teresa tomo en serio este evangelio, que hubiera cumplido cien años la semana pasada. Cuando recibió el premio Nobel en el año 1979, insistió que el banquete de ceremonia fuera cancelado y que todo el dinero que habría gastado para la comida sea donado para los hambrientos de Calcuta. Ella recibió bastante dinero para darles comida por un año.

El ejemplo de la Madre Teresa es un fuerte testimonio de fe, pero en realidad, ¿Cuántos de nosotros van a cancelar un banquete de bodas o de quince años para dar el dinero que hubiera gastado a los pobres? Muy pocos. Pero todos pueden hacer una celebración más simple, dar la diferencia a los necesitados. ¿Realmente, es una limosina necesaria para una misa de bodas o quince años? ¿En qué manera se puede hacer más simple la fiesta? O cuando venimos a misa. ¿Traemos una lata de comida para el banco de comida de San Vicente de Paul? Con la mala economía, hemos visto un aumento grande de personas que vienen pidiendo ayuda. Cuando recordamos en los que están en necesidad, recordamos que Jesús, el pobre y necesitado está presente siempre en nuestra mesa.

Un corazón humilde es un corazón servidor. El servidor siempre recuerda al pobre en todas las circunstancias. Mira muy adentro de tu corazón. ¿Hay espacio para el pobre en tu mesa, o sea en tu libro de cheques para el hambriento? ¿Hay una forma en que se pueda dar tiempo al servicio de ellos? Todo empieza con el corazón humilde que Dios nos ha puesto desde el día de nuestro bautizo.


Asunción de la Santísima Virgen María

15 de Agosto de 2010

Una pregunta. ¿Cuántos de ustedes creen que Cristo es Dios y hombre verdadero? Levante la mano. Bueno. ¿Y porque, si creen así, si no dice en ningún lugar en la biblia que Cristo es Dios y hombre verdadero? Es precisamente porque aun los obispos discutieron muy fuerte por casi cuatro siglos sobre el asunto. Algunos dijeron que Cristo era Dios, pero no era hombre, que tenia la apariencia del hombre nada más, y otros, que fue hombre, pero no era Dios como el Padre es Dios, porque el hijo esta abajo del Padre. En fin, en el siglo cuatro en el concilio de Efesio los obispos junto con el papa declararon que Cristo es Dios en igual forma que el Padre es Dios y que es hombre verdadero en igual forma que todos nosotros somos humanos. La única diferencia es que Cristo nunca pecó. Po eso decimos en el credo que Cristo fue engendrado, no creado de la misma naturaleza del Padre y que por obra del Espíritu Santo se encarno de María, la Virgen y se hizo hombre. Ahora, la doctrina que Cristo es Dios y hombre verdadero es parte de nuestra santa tradición católica. Una diferencia entre nosotros los católicos y nuestros hermanos separados es que creemos en la revelación de Dios o sea, la palabra de Dios tiene dos fuentes, la sagrada escritura y la ,sagrada tradición. La tradición es la servidora de la escritura para guiarnos hacia la verdad, y los dos forman juntos un solo deposito de fe, o sea la palabra de Dios.

Otra pregunta mas, ¿Cuántos de ustedes creen que la Virgen María ascendió al cielo, en cuerpo y alma? ¿Y porque creen así? No dice nada en la biblia No dice nada la sobre la asunción en la biblia. Otra vez, desde el siglo cuarto podemos leer homilías y documentos sobre la creencia de los católicos en la asunción de La Virgen María. Hay mucho en la biblia sobre la importancia de la virgen. Por ejemplo, en la primera lectura de Apocalipsis, la mujer representa dos cosas, el pueblo de Dios, o sea la novia de Cristo el novio, y también la virgen María. Sin María la Madre de Dios, no hay Cristo, sin Cristo no hay salvación. Es por eso que el niño San Juan Bautista brincó en el vientre de su mamá y Santa Isabel proclamó “¡Bendita tu entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!” Tenemos otro ejemplo más de la verdad, la sagrada escritura junto con la sagrada tradición por la guía del Espíritu Santo forma la revelación de Dios.

Aunque la iglesia ha creido en la Asunción de la Virgen por muchos siglos, no fue proclamado como una creencia oficial de la iglesia en 1950 por el papa Pio XII. En esta época, el Papa notó en el sufrimiento de muchas personas en todos partes del mundo, especialmente después de la segunda guerra mundial. Quería comunicar un mensaje de esperanza, de la importancia de la dignidad de todas las personas, y la necesidad de respetar siempre la dignidad del cuerpo humano. ¿Qué mejor imagen de la importancia del cuerpo humano que la Asunción de la Virgen al cielo? Antes de hacer la pronunciación, el Papa hizo una encuesta con todos los obispos del mundo para ver si la gente creia en la Asunción de la Virgen, y el 98% respondieron que si, entonces, el papa interpretó la respuesta como un mensaje de Dios a través del pueblo de Dios y por eso proclamó: “La inmaculada Madre de Dios, María siempre Virgen, cuando el curso de su vida fue terminado, fue llevado cuerpo y alma hacia la gloria del cielo.”

Entonces la Asunción de La Siempre Virgen María al cielo es otra manera de decir que como su cuerpo tenia la dignidad de dar la luz al salvador del mundo y ahora tiene la dignidad de estar junto con El en el cielo, también cada persona tiene dignidad, cada persona tiene la esperanza de estar en el cielo, cuerpo y alma. Ella es un modelo de esperanza para la gente peregrina de Dios. Por eso, los ataques en contra de la dignidad de la persona nunca se deben permitir. Ella es el modelo de justicia y paz. Es decir que la Asunción de la virgen es el modelo es esperanza, tanto para el mundo actual y el mundo que va a venir al final de los tiempos .


St.Anthony Parish, 314 S 4th St. Renton, WA 98055; 425-255-3132